Nerea: de Holanda a Madrid, y de vuelta a Cádiz con más herramientas que nunca

Con 28 años y un recorrido laboral que ya incluye Holanda y Madrid, Nerea encontró en ERACIS+ lo que ningún destino anterior le había dado: un punto de apoyo cercano, en su propio barrio, para construir desde ahí.

UNA DECISIÓN PROPIA

Nerea no llegó a ERACIS+ por derivación ni por obligación. Lo hizo porque una familiar de San Fernando, donde el proyecto también opera, se lo contó. Y cuando decidió acercarse, lo hizo con objetivos muy concretos: aprender, ampliar el currículum y abrir alguna puerta hacia un empleo estable. Tres razones claras, nada de vaguedades.

Tenía 28 años, experiencia real en el extranjero y en Madrid, y sin embargo seguía sin encontrar la estabilidad que buscaba en Cádiz. Esa combinación —trayectoria acumulada, contexto local complicado— es más frecuente de lo que parece en los barrios donde trabaja ERACIS+.

 

UN CURRÍCULUM CONSTRUIDO KILÓMETRO A KILÓMETRO

A los que piensan que los jóvenes de hoy no se mueven, la historia de Nerea les desmonta el argumento. En 2022, sin experiencia laboral y con inglés básico, cogió un avión a Holanda. La contrataron igualmente. Trabajó como moza de almacén, volvió para terminar sus prácticas del grado medio en Gestión Administrativa, y en 2024 se fue a Madrid a trabajar como auxiliar contable en una asesoría. Estuvo cerca de un año. La ciudad era cara. Regresó, pero no cierra esa puerta.

«No descarto en un futuro, si no veo aquí nada, volver a irme.»

Es una frase que dice mucho: no hay resignación, hay cálculo. Nerea evalúa sus opciones con la misma lógica con que las ha ido ejecutando. Lo que busca en ERACIS+ no es un salvavidas, sino una palanca.

 

LAS PRÁCTICAS COMO PRUEBA REAL

A través del programa, Nerea realizó una formación en atención al cliente —con horas teóricas y prácticas— y accedió a un período de prácticas en una empresa donde trabaja en el departamento de Recursos Humanos. Lleva la contabilidad, coordina con recepción, gestiona facturas rectificadas. No es un trabajo de figurante.

«La chica está en todo momento conmigo, invierte tiempo en mí, me enseña, me equivoco, me lo rectifica y me lo vuelve a explicar.»

Ese tipo de acompañamiento —el de alguien que no abandona cuando hay un error— es exactamente lo que no siempre se encuentra en el mercado laboral ordinario. Nerea lo valora porque lo ha experimentado de otro modo antes.

 

LO QUE EL BARRIO PUEDE DAR

Nerea viene de un barrio vulnerable. Lo dice ella misma, sin eufemismos. Y eso, en un mercado laboral que aún penaliza la dirección postal tanto como el currículum, es un dato relevante. ERACIS+ trabaja precisamente en ese punto de intersección: donde la persona tiene capacidad y voluntad, pero el entorno no ofrece los mismos accesos que otros territorios.

Lo que el programa le ofreció no fue un atajo, sino una red: formación, prácticas, orientación, y la posibilidad de que quienes la vean trabajar puedan recomendarla mañana a alguien que no la conoce todavía.

«Aunque ni siquiera llegues a las prácticas, la formación está ahí. Y aprendes sobre muchas cosas. Si un curso no te interesa, hay otro. Hay una variedad de todo.»

 

LO QUE VIENE

Nerea termina su mes de prácticas con algo que no tenía al llegar: visibilidad profesional ante personas reales, en un entorno real. No sabe todavía si esa empresa le abrirá una puerta, pero ha dejado una huella. En Cádiz, donde las redes informales de confianza funcionan muchas veces más que los portales de empleo, eso no es poco.

Su objetivo es claro: trabajar en una empresa que valore lo que aporta. Con el recorrido que ya tiene, y con la actitud que ha demostrado, no parece una aspiración descabellada. Parece, simplemente, el siguiente paso.